"GOYA Y LOS FUSILAMIENTOS DEL 3 DE MAYO
La clave era el farol
Goya se adelantó a su tiempo. No es raro que
terminara loco en su Quinta del Sordo dibujando las pinturas negras, presagio
de un mundo sobre el que caían las sombras después de haber creído, en exceso,
en la Iluminación. En Los fusilamientos
del 3 de mayo, Goya ofrecía un manual de interpretación para tiempos
confusos. Los ogros de la modernidad se han sofisticado mucho. A la derecha, el
ejercito napoleónico, ordenado, representado geométricamente con líneas
paralelas que simbolizan la entronización de la Razón, el siglo de las luces,
la modernidad, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano, la Enciclopedia y la expulsión de los jesuitas. Como dijo Hegel
mirando por su ventana en Jena al General
pasando revista a su tropa, Napoleón era el espíritu de la historia
montado a caballo. Goya, como afrancesado, pinta ahí su admiración por Napoleón
y lo que representaba como enemigo del Antiguo Régimen. El que iba a acabar con
el soponcio (sub Pontio Pilato, que
hasta el lenguaje viene cargado de Dios) de un pueblo compelido a la ignorancia
por culpa de un clero tan ignorante como interesado y de una monarquía absoluta
enemiga acérrima de la fraternidad del momento revolucionario francés.”
(Juan Carlos Monedero)

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