miércoles, 2 de marzo de 2016



Necesitamos un proceso de memoria, justicia y verdad para superar el conflicto vasco
Hace seis años y medio que encarcelaron a Otegui. Yo estaba en la universidad. Seguramente estaba de resaca en la mañana que lo encarcelaron. Seguiré sin saber si es un preso político o un terrorista ¿cómo te quedas? Me pregunto si le gustarán las marionetas.

Quien era concejal de Cultura en Madrid está en un proceso por twitear unos chistes de mal gusto y sacados de contexto, se le acusa de reírse de las víctimas de ETA. El cantante de Def con Dos y los Chikos del Maíz han pasado por los juzgados acusados de enaltecimiento al terrorismo y denosequécosasmás, todo archivado. Qué cansado estoy de que usen el terrorismo como arma arrojadiza. Y qué cansado estoy de lo mal que se maneja. Recientemente eran encarcelados dos titiriteros por ser supuestos pro-etarras. Titiriteros.

¿Alguien sabe porque está preso Leopoldo? Me temo que ninguno de mis amigos de Facebook fue partícipe de las manifestaciones de Caracas donde murió gente y mucho menos conocemos de la tensión interna de Venezuela. Me temo que sabemos lo mismo de Leopoldo que de Otegui que de los 43 de Ayotzinapa. Aprovecho para compartir que el otro día leí el último informe de expertos sobre Ayotzinapa donde se afirmaba como probado que los autobuses de los escolares fueron atacados con armas de fuego, que cuatro autobuses llenos de jóvenes fueron disparados a bocajarro, hay testigos que afirman que los atacantes iban uniformados de policía y está más que probado que no fueron quemados en un vertedero. Muchos seguirán pensando que el cuarto autobús se perdió por el camino mientras los tres primeros llegaron a su destino.

No me ha gustado el tuit de Pablo Iglesias en nombre de los demócratas celebrando la libertad de Otegui, no por lo cuestionada que pueda ser la sentencia que lo condenó, sino por meter leña al fuego del conflicto vasco. Seguro que tenía pensado el tuit desde hace un par de días.

Comencemos a decir la verdad de una puta vez. Iniciemos un proceso social de conciliación. Hagámonos preguntas. Hagamos el esfuerzo de querer saber que pasó en Euskadi para que naciera ETA. Hagamos el puto esfuerzo de saber cómo ha sido este proceso de odio.

El pueblo vasco, tras la dictadura ha estado bebiendo del discurso nacionalista del PNV por 20 años, del discurso del victimismo y de la opresión. El resto del estado, nos hemos comido y cenado la demonización de los vascos en los politizados telediarios de RTVE. Basta ya ¿Qué tal si iniciamos un proceso de conciliación y de verdad? Podríamos empezar por solidarizarnos con las familias de los presos etarras que piden la reubicación ¿Tanto nos cuesta? ¿Acaso no merecería la pena el esfuerzo? Familiares de víctimas ya lo están haciendo.

La dicotomía izquierda-derecha puede ser divertida. La dicotomía vasco-español se quedó estancada en los tiempos de dictadura y no tiene ni puta gracia. Dicotomía en la que, mal que nos pese, Otegui ha hecho más esfuerzos por buscar la paz que todos nosotros juntos.

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