Ya estoy en mi tercera semana. Del famoso mal de altura ya sólo me queda lo que me acompañará en los próximos meses. La deficiencia de oxígeno es un hecho, lo notas al subir escaleras o cuando vas andando por las empinadas calles de La Paz, como las que tengo que subir cada mañana para coger el bus, que no es muy larga pero llego sin aireee!! Nada grave, te paras un momento a retomar el aire y estás listo. A lo que debe acostumbrarse uno es a tomarse las cosas con más calma e ir más tranquilo.
Luego hay pequeños detalles. El tema de la deshidratación te acompaña a diario, se te secan hasta los ojos! Un mero anécdota que sólo me causó molestias una noche. Y por supuesto el sol, que aquí no es broma, pues no sólo es que estés más cerca sino que además por esta zona hay menos capa de ozono que te proteja de los rayos, en definitiva, o te pones cremita o te quedas sequito sequito.
Ah! Y una ventaja, no sudas. Eso está bien porque te pasas todo el día abrigado a pesar de que durante las horas de sol se pase calor, eso sí, cuando se oculta...a coger bufanda, gorro y demás complementos. Todos salvo yo, que estoy hecho todo un tiarrón del norte.
Ah! Y una ventaja, no sudas. Eso está bien porque te pasas todo el día abrigado a pesar de que durante las horas de sol se pase calor, eso sí, cuando se oculta...a coger bufanda, gorro y demás complementos. Todos salvo yo, que estoy hecho todo un tiarrón del norte.
Es curioso el tema del descanso, con la altura duermes menos horas. Tiene una relación directa con la deficiencia de oxígeno que soy incapaz de entender, pero sucede y a mí me pasa, yo aquí duermo menos horas y lo llevo bien. Y luego está el tema de los sueños, eso ya no se si tiene mucho que ver, pero durante las dos primeras semanas soñaba unas cosas que ni el mismo Dalí sería capaz de dibujar.
El agotamiento físico que produce la falta de oxígeno va mejorando. Hay que tener en cuenta que el cuerpo a tanta altura realiza un doble esfuerzo, no sólo hace el esfuerzo físico propio del ejercicio cuando subes escaleras, sino que también realiza un esfuerzo extra para obtener oxígeno de donde no hay. Un doble esfuerzo que espero que mi cuerpo pronto se acostumbre, aunque según se comenta a la altura no te acabas de acostumbrar del todo.
En relación al descanso también hay que prevenir cenar temprano para no estar haciendo la digestión durante el sueño, pues en caso contrario, el escaso oxígeno que el cuerpo pueda obtener se debatirá entre el estómago y los niveles de oxígeno necesarios para conciliar el sueño. Y en consecuencia te llevarás acidez a la cama y no descansarás tanto como te gustaría.
El agotamiento físico que produce la falta de oxígeno va mejorando. Hay que tener en cuenta que el cuerpo a tanta altura realiza un doble esfuerzo, no sólo hace el esfuerzo físico propio del ejercicio cuando subes escaleras, sino que también realiza un esfuerzo extra para obtener oxígeno de donde no hay. Un doble esfuerzo que espero que mi cuerpo pronto se acostumbre, aunque según se comenta a la altura no te acabas de acostumbrar del todo.
En relación al descanso también hay que prevenir cenar temprano para no estar haciendo la digestión durante el sueño, pues en caso contrario, el escaso oxígeno que el cuerpo pueda obtener se debatirá entre el estómago y los niveles de oxígeno necesarios para conciliar el sueño. Y en consecuencia te llevarás acidez a la cama y no descansarás tanto como te gustaría.
Al comienzo era algo más exagerado, existe una primera semana de aclimatamiento que son unos días en los que el cuerpo tiene que acostumbrarse a funcionar con menos oxígeno. El cuerpo es inteligente y terminará por acoplarse, pero hasta entonces se queja. Luego está la segunda fase, después de superados dos o tres meses puedes hacer esfuerzos físicos de forma moderada sin ahogarte y, la tercera, que ya puedes hacer deporte y de todo sin grandes dificultades, pero con precaución porque la altura siempre estará al acecho.
En mi caso, durante la primera semana, tenía esa sensación propia de cuando estás incubando algo, me sentía sin fuerzas y con leves dolores de cabeza que en algunas ocasiones cogían fuerza, pero que afortunadamente se iban con un paracetamol y una buena siesta. Cada cuerpo es un mundo y reacciona de una manera distinta, está la hoja de coca y sus infusiones como unos comprimidos especiales para estos casos, pero yo estoy convencido de que el componente clave es la actitud y las ganas que tengas en ese momento de superarlo. Yo hice uso lo segundo y no me fue mal, y ahora que ya he superado la primera semana, me tomo mis infusiones de hoja de coca en el trabajo.
En mi caso, durante la primera semana, tenía esa sensación propia de cuando estás incubando algo, me sentía sin fuerzas y con leves dolores de cabeza que en algunas ocasiones cogían fuerza, pero que afortunadamente se iban con un paracetamol y una buena siesta. Cada cuerpo es un mundo y reacciona de una manera distinta, está la hoja de coca y sus infusiones como unos comprimidos especiales para estos casos, pero yo estoy convencido de que el componente clave es la actitud y las ganas que tengas en ese momento de superarlo. Yo hice uso lo segundo y no me fue mal, y ahora que ya he superado la primera semana, me tomo mis infusiones de hoja de coca en el trabajo.
















