miércoles, 24 de febrero de 2016






Sepur Zarco
Durante estas semanas se está celebrando el juicio “Sepur Zarco”. Un grupo de once mujeres indígenas que fueron esclavizadas en pleno siglo XX bajo la sombra de una guerra  ¿Invisibles o invisibilizadas? No sé si la reflexión importa cuando todavía tienen que cubrirse el rostro.
Víctimas de los daños colaterales de un conflicto que duró 30 años. En 2011 encontraron la forma y las fuerzas de buscar justicia. La guerra no sólo acarrea muerte, aunque a veces sea lo deseable. Fueron violadas sistemáticamente. Ahora, el grupo de mujeres con el rostro cubierto y entre cajas llenas de ropa de militares con el identificativo y otros objetos personales buscan justicia. Menudo esfuerzo tiene que haber sido guardar esas cajas. Un esfuerzo que apenas representa un ápice de la vida de mierda que el hombre y su guerra dejó tras de sí. Siempre sobre los mismos. Sobre las mismas debiéramos decir.
Los conflictos no se resuelven a golpe de castigo, no es tan sencillo. Ni con la firma de unos acuerdos o de una Constitución. Ójala. Necesitan de un proceso social tan complejo y amplio que cualquier esfuerzo parece inútil. Pero no hay nada más inútil que ignorar la historia.


Ni olvido ni perdón.

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