viernes, 5 de febrero de 2016

"Hacer política es crear contradicciones en el enemigo" (Fidel Castro)


No saben cuánto añoro las conversaciones calentadas por el carmesí del vino o el vidrio del frío. Recuerdo con simpatía esas mediocres discusiones políticas que obligatoriamente deben de quedar sin resolver. Termina mi visita y me vuelvo cargados de mis pensamientos junto con los vuestros. Qué desconcierto. No quiero cambiar vuestras ideas, sólo saber explicar las mías.

Qué llamativa fue la sorpresa del financiero ante la aclaración teórica del escritor que cansado de escucharnos discutir anunciaba: "déjenlo estar, no van a llegar a consenso. Uno es keynesiano e intervencionista y el otro está a favor del libre mercado". En otro momento, el financiero me confesó cuánto le impactó la clarividencia intelectual del escritor.

¿Acaso no atiende ese enunciado a una de las distinciones más esenciales de la división entre la derecha e izquierda en España? ¿Cómo es posible que un votante con formación universitaria ignore por completo a Keynes? Máxime si es economista. ¿Cómo puede un admirador de Esperanza Aguirre desconocer la base teórica de las políticas de la Dama de Hierro?

Esa misma aclaración del escritor la podría haber empleado Jordi Évole en el café del barrio barcelonés que compartieron los líderes del cambio. Esa misma dicotomía que explica el porqué no veremos a los de naranja y morado en el mismo gobierno. Una de muchas.

En este punto me viene a la mente la obra de Naomi Klein "La doctrina del Shock". Se pueden leer el libro o bien invertir dos horas de sus acomodadas vidas en ver el documental disponible en el YouTube.

Con ello conocerán algo de la historia y antecedentes teóricos que son base y fundamento del pensamiento de la derecha, del neoliberalismo. No se puede seguir ejerciendo política ignorando la historia. No se puede seguir votando por la hegemonía del capital sin saberlo.


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