martes, 9 de septiembre de 2014

Actualizando un poco el blog

Estuvo acertado no prometer mantener actualizado el blog, si no más bien anuncié lo contrario. Ya ha pasado mas de un mes desde que llegué a La Paz, y entiendo que es tiempo para dar a conocer mis avances.

Poco a poco, y con la tranquilidad que me ha acompañado desde que aterricé en la capital altiplánica voy conociendo a la ciudad y a sus gentes. Afortunadamente para mí lo primero en presentarse fue mi colega Óscar, quien me ha invitado a salir cada fin de semana dándome bastante vida y aire. Bueno, vida y algo de muerte, pues sólo así es como se me ocurre calificar la resaca a 3.600 metros de altura, ¡Son fatales!

Hasta el momento no he salido de la capital, algo que creo que con cierto resquemor he compartido con todos mis contactos de whatsapp. Llega el viernes y lo que apetece es descansar y dormir un par de horas más de lo habitual. Para este fin de semana ya tengo programada una excursión por los alrededores. Y en cualquier momento habrá que salir a visitar el Lago Titicaca. Ya es demasiada gente a la que conozco que lo ha disfrutado, el viaje es super barato y lo tengo a tres horas. Me indigno conmigo mismo cada vez que lo pienso.

Así que cada fin de semana aprovecho para caminar e ir conociendo más a la ciudad y de este modo se me ha ido descubriendo la cara más cultural e interesante de La Paz. Junto a un colega también pasante, he descubierto el local más bohemio e interesante de la ciudad, donde por unas horas, disfruté enormemente de un concierto en directo. Y en apenas tres semanas la ciudad ha gozado de dos festivales de música. Eso da mucha vida.

Se van consolidando amistades y presentándose otras nuevas. Poco a poco me voy mezclando en el ambiente jocoso y juvenil de la oficina. Hace dos semana pasé la tarde-noche del viernes en casa de uno del trabajo para tomar unas cervezas "afterwork" (después del trabajo) y como no podía ser de otra manera, tomamos cervezas al estilo boliviano que es lo que te conduce a pasar al ron y luego a salir de marcha. Bueno, también era viernes.

Estábamos unos pocos chicos de mi equipo de trabajo junto con los vecinos de oficina, que llevan asuntos más políticos. Lo mejor de la noche fue el momento en que calentados por un par de cervezas empezamos a hablar de política y de cooperación.

Para los que estamos dentro de la Cooperación, o para gente interesada en las relaciones internacionales, conocemos de sobra lo criticable que es el sistema de las Naciones Unidas.  No me voy a extender mucho en este asunto, con solo nombrar al Consejo de Seguridad y EEUU ya tenemos más de la mitad de la crítica. Si sumamos que son los mismos que el Banco Mundial y FMI, ya hemos terminado la canción.

Lo que no quita lo bien que me encuentro en el trabajo y lo mucho que me gusta lo que estamos haciendo. La sorpresa ha sido grata, trabajo con gente joven y el jefe aunque algo más mayor, mola mucho, no sólo es una persona de la que hay mucho que aprender, si no que encima es de puta madre.

Por lo demás muy bien, la rutina que es lo menos apasionante, viene dominada por el trabajo reproductivo, un tema todavía menos interesante para la mayoría de los mortales.

Dejo algo que contar para el próximo post y aprovecho para saludar a todas las personas que leéis el blog! Besos, abrazos y demás gestos afectivos desde La Paz!



miércoles, 13 de agosto de 2014

El mal de altura o soroche

Ya estoy en mi tercera semana. Del famoso mal de altura ya sólo me queda lo que me acompañará en los próximos meses. La deficiencia de oxígeno es un hecho, lo notas al subir escaleras o cuando vas andando por las empinadas calles de La Paz, como las que tengo que subir cada mañana para coger el bus, que no es muy larga pero llego sin aireee!! Nada grave, te paras un momento a retomar el aire y estás listo. A lo que debe acostumbrarse uno es a tomarse las cosas con más calma e ir más tranquilo.

Luego hay pequeños detalles. El tema de la deshidratación te acompaña a diario, se te secan hasta los ojos! Un mero anécdota que sólo me causó molestias una noche. Y por supuesto el sol, que aquí no es broma, pues no sólo es que estés más cerca sino que además por esta zona hay menos capa de ozono que te proteja de los rayos, en definitiva, o te pones cremita o te quedas sequito sequito.

Ah! Y una ventaja, no sudas. Eso está bien porque te pasas todo el día abrigado a pesar de que durante las horas de sol se pase calor, eso sí, cuando se oculta...a coger bufanda, gorro y demás complementos. Todos salvo yo, que estoy hecho todo un tiarrón del norte.

Es curioso el tema del descanso, con la altura duermes menos horas. Tiene una relación directa con la deficiencia de oxígeno que soy incapaz de entender, pero sucede y a mí me pasa, yo aquí duermo menos horas y lo llevo bien. Y luego está el tema de los sueños, eso ya no se si tiene mucho que ver, pero durante las dos primeras semanas soñaba unas cosas que ni el mismo Dalí sería capaz de dibujar.

El agotamiento físico que produce la falta de oxígeno va mejorando. Hay que tener en cuenta que el cuerpo  a tanta altura realiza un doble esfuerzo, no sólo hace el esfuerzo físico propio del ejercicio cuando subes escaleras, sino que también realiza un esfuerzo extra para obtener oxígeno de donde no hay. Un doble esfuerzo que espero que mi cuerpo pronto se acostumbre, aunque según se comenta a la altura no te acabas de acostumbrar del todo.

En relación al descanso también hay que prevenir cenar temprano para no estar haciendo la digestión durante el sueño, pues en caso contrario, el escaso oxígeno que el cuerpo pueda obtener se debatirá entre el estómago y los niveles de oxígeno necesarios para conciliar el sueño. Y en consecuencia te llevarás acidez a la cama y no descansarás tanto como te gustaría.

Al comienzo era algo más exagerado, existe una primera semana de aclimatamiento que son unos días en los que el cuerpo tiene que acostumbrarse a funcionar con menos oxígeno. El cuerpo es inteligente y terminará por acoplarse, pero hasta entonces se queja. Luego está la segunda fase,  después de superados dos o tres meses puedes hacer esfuerzos físicos de forma moderada sin ahogarte y, la tercera, que ya puedes hacer deporte y de todo sin grandes dificultades, pero con precaución porque la altura siempre estará al acecho.

En mi caso, durante la primera semana, tenía esa sensación propia de cuando estás incubando algo, me sentía sin fuerzas y con leves dolores de cabeza que en algunas ocasiones cogían fuerza, pero que afortunadamente se iban con un paracetamol y una buena siesta. Cada cuerpo es un mundo y reacciona de una manera distinta, está la hoja de coca y sus infusiones como unos comprimidos especiales para estos casos, pero yo estoy convencido de que el componente clave es la actitud y las ganas que tengas en ese momento de superarlo. Yo hice uso lo segundo y no me fue mal, y ahora que ya he superado la primera semana, me tomo mis infusiones de hoja de coca en el trabajo.




lunes, 11 de agosto de 2014

El mejor regalo del mundo!!

Un post único para compartir el mejor regalo del mundo hecho nunca! un pequeño álbum familiar para que me pudiese llevar conmigo. Muchas gracias familia!! Fue muy emotivo el regalo, pero aún más lo fue el momento en que las pegaba en la pared...


martes, 5 de agosto de 2014

Fotos Instagram #1

Ninguno de mi familia tiene Instagram (red social para compartir fotos y que mola mucho porque permite aplicar de forma muy sencilla filtros y retocar las fotos en poco tiempo quedando súper chulas, cuando realmente la instantánea no tiene ná de ná).

El caso, me gusta usar Instagram y las fotos que cuelgo, por ello comparto las últimas fotos que he subido durante mis primeros días en La Paz por medio de este post:



Título: "A comerse Bolivia" o "¿Quién dijo nervios?. Este soy yo
en la T4 de Madrid a punto de facturar mis maletas.




Título: "Típico almuerzo paceño". Paceño es el gentilicio de La Paz.
No falta esquina de la ciudad en la que no se vendan estas deliciosas
empanadillas  rellenas de carne o de queso.  Están realmente buenas.



Título: "Almuercito rico papito". Obligatorio comer por lo menos una vez en alguno de los
mercados populares donde hay un montón de "bares", o lo que sea. donde sirven el menú
del día por apenas un euro. Este menú me lo comí en el más popular todavía Mercado Lanza.



Fui al supermercado a comprar algo para comer y me encontré a este
 entrañable  niño jugando con unas cajas.



Título: "Mujer Aymara". Aunque pueda parecer muy folclórico el vestido,
por la ciudad es fácil encontrar mujeres con esta vestimenta.
Mujeres que pese a vivir a la ciudad no renuncian a la tradición.



Título: "Entrada al mercado Miraflores". El mercado popular de mi barrio!
donde voy con frecuencia a comprar frutas, verduras y demás cosas,
y como veréis más tarde, también carne. El producto es bueno y fresco,
 y por supuesto, más barato que en los supermercados.



Título: "Puestos de carne". Es curiosa la imagen que se observa desde el
piso superior, aquí compro la carne y debo de decir que está bien buena.




Título: "Exchange". En una de las destartaladas calles de los
entornos del Mercado Lanza, un comercio que ofrece cambio de moneda.
A ver si así, algunos os aprendéis como va el cambio por aquí.



Título: "Primeras impresiones, primeros alucines". Esta es la estampa que se contempla cuando bajas desde el aeropuerto a la ciudad. Increíble,



Vistas desde la casa de Óscar. Al fondo está la montaña...de cuyo nombre no
me he aprendido. Cubierta de nuves. Entre la montaña y yo la
ciudad, y en medio, el Puente de las Américas que me conecta al centro de la ciudad.



La envolvente, eso fue el día 5

Durante los primeros días de aterrizaje he aprovechado para hacer turisteo, y como buen extranjero fui al Mercado de Hechicería. Aunque yo tenía dos objetivos bien fijados: el primero, visitar la Calle Uyustus donde puedes encontrar todo un mercado negro de teléfonos móviles, y segundo, comprar la dichosa hoja de coca que me ayudase a llevar mejor la altura. ("Altura", tema pendiente de post)

Por lo visto, en la Calle Uyustus hay un montón de tiendas con móviles súper baratos resultado del contrabando. Está socialmente admitido, los narcos usan y desusan móviles para sus actividades y la gente luego puede ir a comprarlos a muy buen precio. Todos menos yo, que aunque sólo quería mirar, no pude encontrar las tiendas en medio de ese descontrolado mercado.

Sigo sin tener aparato para mi línea boliviana, pero puede esperar, de momento voy tirando con un viejo móvil que me prestó Óscar. Pero tarde o temprano necesitaré hacerme con un móvil con whatsapp para esta línea. Lo inteligente habría sido venir con un móvil libre desde España, pero mira, siempre hay que dejar algo pendiente para poder entretenerte los primeros días.

Por el Mercado de Hechicería es por donde también se puede encontrar la hoja de coca, yo sólo quería comprar unos 4 pesos (50 céntimos de euro) para ir probando, pero tampoco.

Cuando llevaba como dos horas pateando por el mercado, agotado no sólo por la altura que mengua la resistencia y te hace estar más cansado, si no que además estaba harto de NO encontrar lo que buscaba! y de esquivar gente, madre mía!! cuanta gente en tan poco espacio!! El caso, fue entonces y sólo entonces, cuando me hicieron lo que yo llamo: "la envolvente".

Cayó como del cielo una arenilla que aterrizó en toda mi cabeza. Ignorante de mí pensé: "ya están vacilando al extranjero", me quedé corto. Unas mujeres muy amables, entre empujones, me dijeron que la espalda de la chaqueta estaba especialmente manchado. Y cuando me dí cuenta, tenía un bolsillo de la chaqueta abierto de par en par, y del pantalón me habían robado la carteraaaaaaa!!! Cabronaaaaaaaassss!!! Las colegas me tiraron la arena a la cabeza, para soplarme la carteraaaaaaaaaaaaa!!!! Joder, que rabiaaa!!! Me fui a una esquina para refunfuñar un rato y decidir que hacer.

Menos mal que tenía 10 pesos en otro bolsillo (poco más de un euro) para volver a casa, estaba casi a una hora andando y por ese día ya había andado bastante.

La cartera estaba vieja y apenas llevaba 30 euros (con los cuáles pensaba disfrutar a tope del finde). Pero idiota de mí llevaba el DNI, ya se que no sirve para nada aquí y que no tengo porque llevarlo!!! pero la copia del pasaporte estaba destrozada y lo llevaba por si acaso. De todo se aprende, ya tengo una copia perfectamente plastificada del pasaporte. Y una pregunta ya que estamos, ¿Alguien va a las embajadas a validar la fotocopia del pasaporte?

Fui a la comisaria a denunciar el hurto por el dichoso DNI y cubrirme las espaldas por el tema identidad, en el extranjero no tienen ninguna validez y aunque en el fondo sabía que ni de coña un boliviano de aquí podía pasar por español,que hacerlo...y de paso podía conocer la ineptitud de la policía boliviana, de la cual ya me habían hablado y corroboro.

(Después de dos intentos fallidos, dí con la comisaría a la que
 tenía que acudir, una especial para los guiris como yo.)

domingo, 3 de agosto de 2014

Dia 3

Día 3

Hace ya un par de días que aterricé en La Paz. Llevo tan solo dos días, pero muy intensos con muchas sensaciones y sentimientos encontrados…salvo el de ir al baño, a ver si hoy que ya he encontrado habitación, despejamos el tema.

Los primeros días son los más intensos y cuando más anécdotas se pueden contar, una vez entras en el bucle de la rutina la cosa se vuelve menos interesante. Incluso el primer día, daría para varios post (o publicaciones). Pero seamos breves y directos, que si nos enrollamos me canso de escribir y la gente de leer.

Resulta que el aeropuerto “El Alto” es el más alto de todo el mundo y de los más difíciles de aterrizar, no sé si será más complicado aterrizar que en Bilbao, pero ahí estarán los dos.

Aterrizas en un lugar desértico en medio de la nada. Observando el paisaje desde la ventanilla del avión, me vinieron reminiscencias de cuando aterricé en Bébédja (Chad) y la misma pregunta: ¿Qué coño hago yo aquí?, y una segunda: ¿Qué coño se me ha perdido a mí por aquí?

(Tomando una Paceña en el aeropuerto de El Alto
junto al futuro presidente de la III  República de España)
Entre estas preguntas sin respuesta en mi foro interno, FLIPA, antes de encontrarme con mi maleta me encuentro con D. de la Torre (colega del Máster) Queeee fuerteeeeeeeeeee!!! Tomamos una paceña (la cerveza local) charlamos un rato, nos reímos, hacemos planes mientras atendemos mensajes y redes sociales a través del Smartphone (mamá, Smartphone son los móviles de última generación como el que llevamos). Estaría guay ir a Sucre durante este mes que Dani está por Bolivia.


Retomo el debate interno mientras me acerco en taxi a la ciudad. Creo que pagué casi el doble de lo que me dijo Óscar que me costaría el trayecto, Bs. 40 (40 pesos bolivianos, unos 4 euros). Y de repente, wow!! guapérrimo!! Impresionantes las vistas de la ciudad desde lo alto de la montaña, empieza a molar el tema y vamos despejando incógnitas.




Voy directo a casa de Óscar, nuestra salvación. Me abre la puerta de un pequeño apartamento en el centro de la ciudad, veo su anillo de casado, no vive con sus padres (lo cual me temía y me daba mucha pereza). Saludos cordiales, y un vaso de agua, por favor:

“ - Luis, aquí te guardé unos periódicos con publicaciones de gente que oferta habitaciones y departamentos -.”

No me había sentado en el sofá y ya habíamos empezado la búsqueda. Eran las cinco de la tarde en Bolivia y quizás teníamos tiempo para visitar algún piso.

(vistas de La Paz desde el piso de Óscar)

Los primeros días son los más difíciles, gracias que tenía la compañía de Óscar, sin su ayuda todavía estaría visitando habitaciones y asumiendo el pago de una habitación casi por el doble de lo que tenía pensado. Internet decía que por 100-150$ podías encontrar una habitación, por lo visto eso forma parte del pasado. En Bolivia el nivel de vida ha subido considerablemente los últimos años. Por suerte, he conseguido una habitación barata pegado a la zona del centro.

(el ya famoso Óscar, preparándo una buena
comida acompañado de un vino chileno, muy
rico por cierto)

Los primeros días son los momentos complicadillos y en los que me acuerdo de la gente que le gustaría pasar por una experiencia así. Personas muy amables, que con una envidia muy sana y en un ataque de sinceridad me expresan sus sentimientos y sus deseos de emprender una aventura de este calado. Personas como Mamen, la cajera del banco. (¿Pero Mamen, tú que tienes un trabajo estable y bien pagado, que necesidad tienes de irte a tomar por el culo para encontrar un trabajo?).

Mientras dormía en un saco de dormir en el salón del joven matrimonio sobre almohadones a modo de cama, me preguntaba…¿Se habría fiado Mamen de Óscar? ¿Se habría pasado Mamen dos noches durmiendo en el suelo de un joven matrimonio y cuatro días sin ducharse? Hasta yo tenía mis reparos antes de venir, era couchsurfing o pagar por un hotel. Sin lugar a dudas, la jugada del couchsurfing me ha salido bastante bien.

Ah! Por cierto, un pequeño detalle que he ocultado a modo de mentirijilla a mis padres y demás parientes. Esas mentirijillas que haces para hacer la aventura más amena a los más queridos y a quienes más se preocupan. Sin hablar de la pereza que me daba tener que contar la historia de Shohei y de Óscar.

Óscar no es el colega de un compañero del Máster, es un chaval que acogió a Shohei (adjunto foto). A Sohei lo conocí en Addis Abeba, en febrero de 2013, cuando me pasé unos días en un hostal cochambroso de la capital etíope. El colega nipón, estaba cruzándose el continente africano y coincidí con él en la terraza de mi hostal. Con él pasé los días en Addis Abeba, por unos días íbamos a comer y a cenar juntos. Pese a mi nivel de inglés de por entonces hicimos buenas migas y desde entonces que estamos en contacto.

(Con Shohai en Addis Abeba comiendo enyera, febrero 2013)

El caso es que Sohei sigue de viaje por el mundo (ahora anda por Colombia) y hace unos días nos estuvimos chateando y le conté que me iba a vivir a La Paz, pero que no tenía donde pasar las primeras noches. Fue entonces cuando me pasó el contacto de Óscar, quien le acogió cuando él aterrizó en La Paz, y a partir de ahí, ya conocemos todos la historia.

Viajar, por Gabriel García Márquez


Viajar es marcharse de casa,
es dejar los amigos
es intentar volar;
volar conociendo otras ramas
recorriendo caminos
es intentar cambiar.

Viajar es vestirse de loco
es decir "no me importa"
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco
saboreando una copa,
es desear empezar.

Viajar en sentirse poeta,
escribir una carta,
es querer abrazar.
Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma
es dejarse besar.

Viajar es volverse mundano
es conocer otra gente
es volver a empezar.

Empezar extendiendo la mano,aprendiendo del fuerte,es sentir soledad.

Viajar es marcharse de casa,es vestirse de locodiciendo todo y nada en una postal.Es dormir en otra cama,sentir que el tiempo es corto,
viajar es regresar.

(Gabriel García Márquez)