martes, 8 de marzo de 2016

Comunicado de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ante el acuerdo sobre refugiados entre la UE y Turquía.



Se llaman "vuelos calientes" o "vuelos de la vergüenza" a los aviones de Air Europa cargados de personas que han llegado en situación irregular a nuestro territorio y, NEGANDOLES EL DERECHO DE ASILO los envían de vuelta a su país. La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (promulgada en 2007 y de entrada en vigor el 1 de diciembre de 2009), en su artículo 18 garantiza este derecho: “Se garantiza el derecho de asilo dentro del respeto de las normas de la Convención de Ginebra de 28 de julio de 1951 y del Protocolo de 31 de enero de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados y de conformidad con la Constitución"


Si existe en España una organización con la legitimidad suficiente de ser voz ante las violaciones de Derechos Humanos que sufren los refugiados que llegan a nuestro país, esa es CEAR. La organización de mayor trayectoria y la que a su vez, mayores esfuerzos realiza.


Les comparto un extracto del más reciente comunicado de la organización ante las negociaciones arriba referenciadas. Pues Naciones Unidas no ha sido la única en manifestar su indignación al respecto.

CEAR ha alertado hoy de que el acuerdo alcanzado ayer entre la Unión Europea y Turquía supone “un despropósito” al incluir devoluciones de refugiados a este país lo que vulnera la normativa europea e internacional.

Así, esta medida vulnera el principio de no devolución de la Convención de Ginebra que garantiza que las personas  no sean expulsadas a un país donde su vida corra peligro. En este sentido, organizaciones de derechos humanos han documentado casos de devoluciones a Siria desde Turquía y uso de la violencia por parte de las autoridades.

Además, desde CEAR recuerdan que las expulsiones colectivas son contrarias al derecho internacional.  La evaluación de una solicitud de asilo debe ser individual y además no puede estar basada exclusivamente en la nacionalidad, ya que sería discriminatorio. Por otra parte, lamentan que las autoridades europeas pretendan saltarse estas normativas con impunidad con “la falacia de considerar a Turquía como un país seguro”.

“En vez de poner en marcha soluciones eficaces, lo único que parece que se les ha ocurrido a los líderes europeos es alejar a las personas. Esperamos que el Consejo Europeo dé marcha atrás a este despropósito el próximo 18 de marzo y no ratifique este acuerdo inmoral e ilegal”, reclamó Galán.

Una nueva subasta. CEAR apunta que asistimos a un nuevo episodio de subasta de refugiados, esta vez entre los países de la Unión Europa y Turquía intercambiando vidas humanas y derechos por interesados favores económicos o estratégicos.
La entidad lamenta que los dirigentes europeos siguen instalados en el discurso de culpar a las mafias en vez de asumir su responsabilidad de ofrecer vías seguras a los refugiados.
“Es una vergüenza que las autoridades europeos no dediquen los mismos esfuerzos en dar una acogida digna a las personas que huyen de la guerra que a intentar que alejarlas de sus fronteras”, denunció la portavoz de la entidad.
Datos sobre una crisis humanitaria
Actualmente, las mujeres y niños suponen el 60% de las personas desplazadas que se han visto obligadas a huir de sus hogares a causa de los conflictos y la persecución.
El año pasado murieron más de 3.700 personas tratando de llegar a Europa. Sólo en 2016 esta dramática cifra ya asciende a 418, de las cuales un tercio eran mujeres y niños.
El 88% de las personas que llegan al Mediterráneo proceden de los diez países que generan mayor número de refugiados, por lo que los Estados deben ofrecerles protección.
Hasta el momento España ha reubicado a 18 refugiados, mientras que la cifra total de los países europeos asciende a 660. Solo en 2016, el número de personas que han llegado a Europa supera las 134.000.

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