Día 3
Hace ya un par de días que
aterricé en La Paz. Llevo tan solo dos días, pero muy intensos con muchas
sensaciones y sentimientos encontrados…salvo el de ir al baño, a ver si hoy que
ya he encontrado habitación, despejamos el tema.
Los primeros días son los más
intensos y cuando más anécdotas se pueden contar, una vez entras en el bucle de
la rutina la cosa se vuelve menos interesante. Incluso el primer día, daría
para varios post (o publicaciones). Pero seamos breves y directos, que si nos
enrollamos me canso de escribir y la gente de leer.
Resulta que el aeropuerto “El
Alto” es el más alto de todo el mundo y de los más difíciles de aterrizar, no
sé si será más complicado aterrizar que en Bilbao, pero ahí estarán los dos.
Aterrizas en un lugar desértico en
medio de la nada. Observando el paisaje desde la ventanilla del avión, me
vinieron reminiscencias de cuando aterricé en Bébédja (Chad) y la misma
pregunta: ¿Qué coño hago yo aquí?, y una segunda: ¿Qué coño se me ha perdido a
mí por aquí?
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(Tomando una Paceña en el aeropuerto de El Alto
junto al futuro presidente de la III República de España)
|
Retomo el debate interno mientras
me acerco en taxi a la ciudad. Creo que pagué casi el doble de lo que me dijo
Óscar que me costaría el trayecto, Bs. 40 (40 pesos bolivianos, unos 4 euros). Y
de repente, wow!! guapérrimo!! Impresionantes las vistas de la ciudad desde lo
alto de la montaña, empieza a molar el tema y vamos despejando
incógnitas.
Voy directo a casa de Óscar,
nuestra salvación. Me abre la puerta de un pequeño apartamento en el centro de
la ciudad, veo su anillo de casado, no vive con sus padres (lo cual me temía y me
daba mucha pereza). Saludos cordiales, y un vaso de agua, por favor:
“ - Luis, aquí
te guardé unos periódicos con publicaciones de gente que oferta habitaciones y
departamentos -.”
No me había sentado en el sofá y
ya habíamos empezado la búsqueda. Eran las cinco de la tarde en Bolivia y
quizás teníamos tiempo para visitar algún piso.
Los primeros días son los más
difíciles, gracias que tenía la compañía de Óscar, sin su ayuda todavía estaría
visitando habitaciones y asumiendo el pago de una habitación casi por el doble
de lo que tenía pensado. Internet decía que por 100-150$ podías encontrar una
habitación, por lo visto eso forma parte del pasado. En Bolivia el nivel de
vida ha subido considerablemente los últimos años. Por suerte, he conseguido una habitación barata pegado a la zona del centro.
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| (el ya famoso Óscar, preparándo una buena comida acompañado de un vino chileno, muy rico por cierto) |
Los primeros días son los
momentos complicadillos y en los que me acuerdo de la gente que le gustaría
pasar por una experiencia así. Personas muy amables, que con una envidia muy
sana y en un ataque de sinceridad me expresan sus sentimientos y sus deseos de
emprender una aventura de este calado. Personas como Mamen, la cajera del
banco. (¿Pero Mamen, tú que tienes un trabajo estable y bien pagado, que
necesidad tienes de irte a tomar por el culo para encontrar un trabajo?).
Mientras dormía en un saco de
dormir en el salón del joven matrimonio sobre almohadones a modo de cama, me
preguntaba…¿Se habría fiado Mamen de Óscar? ¿Se habría pasado Mamen dos noches
durmiendo en el suelo de un joven matrimonio y cuatro días sin ducharse? Hasta yo tenía mis reparos antes de venir, era couchsurfing o pagar por un hotel. Sin lugar a dudas, la jugada del couchsurfing me ha salido bastante bien.
Ah! Por cierto, un pequeño
detalle que he ocultado a modo de mentirijilla a mis padres y demás parientes. Esas
mentirijillas que haces para hacer la aventura más amena a los más queridos y a
quienes más se preocupan. Sin hablar de la pereza que me daba tener que contar la historia de Shohei y de Óscar.
Óscar no es el colega de un
compañero del Máster, es un chaval que acogió a Shohei (adjunto foto). A Sohei
lo conocí en Addis Abeba, en febrero de 2013, cuando me pasé unos días en un
hostal cochambroso de la capital etíope. El colega nipón, estaba cruzándose el
continente africano y coincidí con él en la terraza de mi hostal. Con él pasé los
días en Addis Abeba, por unos días íbamos a comer y a cenar juntos. Pese a mi nivel
de inglés de por entonces hicimos buenas migas y desde entonces que estamos en
contacto.
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| (Con Shohai en Addis Abeba comiendo enyera, febrero 2013) |
El caso es que Sohei sigue de
viaje por el mundo (ahora anda por Colombia) y hace unos días nos estuvimos
chateando y le conté que me iba a vivir a La Paz, pero que no tenía donde pasar
las primeras noches. Fue entonces cuando me pasó el contacto de Óscar, quien le
acogió cuando él aterrizó en La Paz, y a partir de ahí, ya conocemos todos la
historia.





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